Valladolid, cuna literata

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La capital de Castilla y León sostiene sus números durante la última década frente a la caída de otras provincias en el ámbito de la producción editorial

Alba Dacuña / Rodrigo de la Hera / Pablo García

La producción editorial de libros ha caído considerablemente durante los últimos años en el país. Los datos recogidos del Instituto Nacional de Estadística muestran las grandes diferencias que sufre la comunidad autónoma de Castilla y León con una caída del 50% en el total de la producción editorial de libros y folletos entre los años 2007 y 2017.

El número total de publicaciones editadas en Castilla y León en 2007 asciende hasta los 2.997, dividiéndose en 2.631 libros y 366 folletos, suponiendo una producción del 4% del total nacional, de 72.914 como número total. La cifra cambia en 2017 ya que se produce cerca de la mitad, un total de 1.492 libros y folletos, 1.276 y 186, respectivamente, cayendo hasta el 2,5% de la producción nacional de 60.185.

Respecto a las provincias castellano y leonesas se encuentra Valladolid como cuna de la producción editorial ya que obtiene uno de los datos más altos en ambas fechas. Mientras que en 2007 solamente era superado por León y Salamanca, con un total de 873 y 750, frente a las 681 ediciones vallisoletanas, divididas en 624 libros y 57 folletos, en el año 2017 carece de competidor con 419 ediciones totales (con 356 libros y 63 folletos), sabiendo que el siguiente puesto lo ocupa León con 263 y Salamanca con 240.

Desglosando las provincias se ven unos datos muy pobres en lugares como Ávila y Soria, las cuales presentan los número más bajos de producción editorial en ambas fechas (88 y 45 libros y folletos totales editados en 2007, 70 y 36 en 2017), lo que significa que apenas rondan el 5% en el caso abulense y un corto 2,5% en la provincia de Soria. El resto de provincias de la comunidad autónoma de Castilla y León pasan desapercibidas y muestran unos números más cercanos a las provincias con menor que a aquellas con mayor producción. Burgos obtiene un total de 253 ediciones en el año 2007 mientras que Palencia cuenta con 139, Segovia con 101 y Zamora se queda con 67. Los datos del 2017 varían en relación con el total de la Comunidad situando a Burgos con 193 y Palencia, Segovia y Zamora con números muy similares (76, 83 y 82, respectivamente).

Si hay una persona inmersa en el tema editorial y en la propia venta de libros es Luis Lobato, encargado de la librería Maxtor. Instalada en la ciudad de Valladolid, esta tienda se encuentra en pleno centro, en la calle Fray Luis de León, desde hace casi 30 años. Lobato es, además de su responsable, el principal encargado de la edición y venta de los libros. El entendido en la materia explica a qué puede deberse esta caída de la producción editorial de libros y folletos ya no sólo a nivel provincial o autónomo, sino a nivel nacional.

Lobato acusa sobre todo la llegada de las nuevas tecnologías al descenso de las ventas y, por consiguiente, de las ediciones de libros. En especial, en los clientes jóvenes y universitarios es donde más se nota esta bajada. «Hace 18 años, cuando empezamos, editábamos unos seis libros al mes, ahora estará en torno a uno», reconoce el editor. Si bien la baja demanda es el principal factor por el cual se edita menos, el gremio de Castilla y León ha optado por otras vías de escape. Ahora mismo la principal se centra en el mercado latinoamericano, en países como Perú, Colombia o México, gracias a lo que se han podido mantener. «Las editoriales grandes o han cerrado o han sido absorbidas (…), pero hay muchas editoriales pequeñas que sacan sus propios libros en digital», concluye el vallisoletano.

Madrid y Cataluña reinan a nivel nacional

Respecto a otras comunidades autónomas, Castilla y León mantiene unos números relativamente altos en comparación con Cantabria o La Rioja, lugares con una producción editorial total de 548 y 176, respectivamente, en el año 2007, y 446 y 227 el pasado 2017. Además de Ceuta y Melilla, las cuáles muestran cómo sus números son los más bajos.

Por otro lado, la Comunidad de Madrid y Cataluña suponen entre las dos más del 50% del total de la producción editorial en el país, la cual cayó en más de 12.000 publicaciones en estos últimos diez años (72.914 en 2007, de los cuales 63.397 son libros y 9.517 son folletos, y 60.185 en 2017, con 51.803 libros y 8.382 folletos). Cierto es que de las dos comunidades, Cataluña ha sabido mantener su número esta última década, produciendo 18.570 libros y folletos en 2007 y aguantando con 18.520 producciones totales en 2017. No obstante, la Comunidad de Madrid cae considerablemente (25.521 en 2007 y 19.439 en 2017), aunque sigue situándose como principal fuente del país.

La narrativa toma protagonismo

La distinción entre categorías y temática lleva al género narrativo a lo más alto de la lista. Los datos obtenidos en 2017, las 1.492 publicaciones editadas, recogen que 506 -más de un tercio del total- tienen que ver con la literatura. Las ciencias sociales (212) y las publicaciones oficiales (270) siguen la lista y la geografía e historia (197) o las artes (184) les acompañan.

Por el contrario, se observan géneros con muy poca afluencia entre los que se encuentra la filología con tan sólo 15 producciones en el año 2017 y otras como las ciencias puras (35), la filosofía (30) o los libros de texto (24).

Lobato reconoció en la breve entrevista que la narrativa y el ensayo eran los géneros más buscados. Sin embargo, también comentó como, hace años, el público universitario demandaba más y que con las nuevas tecnologías “se utiliza mucho más la descarga online”.

Imagen de portada: librería low cost Re-Read en Calle Regalado, 13 (vía re-read.com)

Entrevista a Luis Lobato, integrante del Gremio de editores de Castilla y León

-¿Cuánto tiempo lleva la librería con las puertas abiertas al público?
Este local de la calle Fray Luis de León lleva abierto unos 28 años y editando libros llevamos entre 18 y 20.
-¿Qué balance general harías sobre la edición de libros a lo largo del tiempo, con la llegada de las nuevas tecnologías?
La evolución ha sido bastante grande, en el sentido de que cuando nosotros empezamos había un mercado que estaba todavía “virgen” en el sector, en nuestro caso con el libro facsímil. Ahora ha decaído un poco por el tema de la crisis, pero seguimos editando. Si hace 18 años, cuando empezamos, editábamos a lo mejor unos seis libros al mes, ahora es uno al mes.
-Eso hemos observado en el Instituto Nacional de Estadística: en Castilla y León se editaron en 2007 casi 3.000 libros y en Valladolid aproximadamente 600. En 2017 fueron unos 1.400 y en Valladolid alrededor de 400, respectivamente. ¿A qué se puede deber esto?

Ojalá las editoriales en vez de bajar, subieran. El problema es la demanda. Cuando no hay demanda, lógicamente baja la producción. Lo que sí ha hecho el Gremio de Editores de Castilla y León es el tema de editar para el mercado hispano: a América, a México… Se han hecho viajes a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se ha ido a Colombia, a Perú, etc. Entonces, en cuanto a la edición aquí en Castilla, se ha apostado por el sector americano. Ahí es cuando se ha podido mantener un poco, porque si no a nivel nacional está la cosa complicada.
-También hemos visto que varias editoriales han cerrado, precisamente, por este motivo.
A nivel de editoriales grandes o han cerrado o han sido absorbidas por grupos grandes. Ahora con la posibilidad de la edición en formato digital, que se puede editar desde un libro hasta 2000, hay muchas editoriales pequeñas que editan sus propios libros y a lo mejor editan 20, 50… Entonces hay bastantes.
-Por último y más concretamente, ¿qué tipo de libros trabajáis o se venden más en cuanto a temática?
Principalmente la narrativa. Antes había un sector universitario pero ahora con las nuevas tecnologías se utilizan mucho las descargas online, apuntes… La edición universitaria ha caído bastante y el sector va más por la narrativa o ensayo. En nuestro caso es el facsímil, una línea muy clara y lo que hacemos es editar libros que ya estaban hechos desde hace años.

Imagen de portada: Victoria Sánchez Salces (vía Pinterest)